
Verifones en estaciones de combustibles
El fantasma de un apagón financiero en las estaciones de expendio de carburantes ha encendido las alarmas entre millones de conductores dominicanos. El sorpresivo anuncio de desactivar los verifones en estaciones de combustibles ha puesto a circular en las calles una gran interrogante: ¿tendremos que volver a la vieja práctica de andar con un fajo de dinero en los bolsillos para poder echar gasolina?
La Asociación Nacional de Detallistas de Gasolinas (Anadegas) ha puesto las cartas sobre la mesa al denunciar que el negocio se está volviendo insostenible debido a los altos márgenes de intermediación de las tarjetas de crédito y débito. El gremio asegura que el flujo de efectivo digital los está asfixiando financieramente.
¿Por qué peligran los verifones en estaciones de combustibles?
El tranque real de esta situación se concentra específicamente en el cobro de las comisiones bancarias. Según los datos financieros revelados por los directivos de Anadegas, el margen de ganancia bruta que reciben los detallistas por cada galón de combustible despachado ronda los 25 pesos dominicanos.
Sin embargo, la distorsión económica aparece cuando el cliente decide pasar su tarjeta por la máquina. En ese preciso momento, los propietarios de las estaciones se ven obligados a entregar cerca de siete pesos en comisiones a las empresas encargadas de procesar los pagos electrónicos a través de las terminales de venta.
El fuerte impacto financiero al negocio minorista
Esta realidad operativa representa un golpe directo que equivale aproximadamente al 27 % de la ganancia bruta por galón de los detallistas de carburantes. Ante este escenario, el presidente de Anadegas, Juan Elías Pérez, lanzó una fuerte advertencia pública: de no reducirse estos costos de intermediación, procederán de inmediato a retirar los verifones de las 780 estaciones afiliadas en toda la geografía nacional.
La medida cautelar implicaría un retroceso en la modernización del comercio minorista y un dolor de cabeza logístico para el aparato productivo del país. La amenaza obligaría al consumidor común a manejar grandes volúmenes de dinero en efectivo en plena vía pública, elevando los riesgos de inseguridad ciudadana.
El gobierno interviene para frenar el caos operativo
Afortunadamente para los consumidores de a pie, la sangre no llegará al río por el momento. La junta directiva de Anadegas aceptó abrir una mesa oficial de diálogo convocada de urgencia por las autoridades del Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM) junto al Instituto Nacional de Protección de los Derechos del Consumidor (Proconsumidor).
Gracias a este acercamiento de última hora, las estaciones de expendio seguirán aceptando los pagos electrónicos de forma temporal mientras los equipos técnicos buscan una salida salomónica al conflicto. La tregua busca evitar un impacto desastroso en la dinámica comercial de las distintas provincias del país.
Consecuencias directas para el bolsillo del ciudadano
De ejecutarse de manera definitiva el retiro de las terminales, el impacto en la rutina diaria de la población sería inmediato. Esta drástica medida afectaría de golpe a los conductores particulares que planifican sus finanzas mensuales a través de tarjetas, a las empresas que manejan flotillas de vehículos mediante sistemas corporativos, y a miles de choferes que no acostumbran a cargar dinero físico.
La mirada de toda la opinión pública nacional está puesta fijamente en la reunión clave pautada para este martes. Este encuentro con los mediadores estatales determinará si se logra un pacto que flexibilice las comisiones de la banca o si, por el contrario, las estaciones de combustibles deciden dar el apagón definitivo a los sistemas de pago digital.
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